Vigotsky

En muchos aspectos y teniendo en cuenta el ambiente intelectual y científico predominante en su época, las ideas de Lev Vigotsky
pueden considerarse idiosincráticas, revolucionarias e inusuales. Desde una perspectiva general y ya desde muy joven, Vigotsky 
defendió vehementemente que la Ciencia Psicológica no podía ignorar la conciencia, una visión de la Psicología no demasiado 
popular ni en su tierra. Dicho de otro modo, el joven pensador defendía una psicología "con mente", epistemológicamente abogaba 
por un cognitivismo. Por tanto, junto a Piaget, la escuela de la Gestalt y unos pocos coetáneos más, afirmaba que los procesos 
mentales podían ser investigados y afirmaba la posibilidad de su abordaje científico, al contrario de lo defendido por los conductistas. 
Desde esta óptica, aquí tendríamos el primer paralelismo evidente entre su punto de vista y el de la Psicología y Neurociencias 
Cognitivas contemporáneas, incluyendo la actual Psicolingüística: sin ninguna duda, el lenguaje y el resto de funciones mentales 
tienen una dimensión interna, mental o computacional que puede y debe ser estudiada científicamente.
A diferencia de otros psicólogos tanto anteriores como contemporáneos, Vigotsky afirmaba que el pensamiento y el lenguaje, como 
funciones mentales superiores, tenían raíces genéticas diferentes, tanto filogenética como ontogenética menté. Eso sí, se 
desarrollan en una continua influencia recíproca. En este sentido, se diferenciaba claramente de las posturas que estaban 
defendiendo un continuismo entre el intelecto general y los procesos psicolingüísticos. Por ejemplo, para Jean Piaget, de cuya teoría 
Vigotsky (1934) hizo un excelente análisis y crítica, ambas capacidades mentales estaban relacionadas. Para Vigotsky, sin embargo, 
las dos funciones se desarrollan de forma independiente, y según el autor, esto es evidente tanto en la adquisición y desarrollo de 
ambas en el niño como desde una perspectiva comparada y evolucionista.
A Vigotsky no se le escapaba la interrelación que se establecía entre ambas capacidades en un momento determinado del desarrollo 
(la aparición, por ejemplo, de la inteligencia o del pensamiento verbal), así como la influencia del lenguaje en otras capacidades 
cognitivas. Sin embargo, defendió tanto la existencia de estadios de desarrollo del habla pre-intelectuales como de pensamiento e 
inteligencia pre-lingüísticos. En esa íntima interrelación, Vigotsky pensaba además que el lenguaje podía determinar el desarrollo del 
pensamiento. En suma, el desarrollo evolutivo del niño, de hecho, es el resultante no tanto de cambios en las dos funciones como de 
cambios en las conexiones mutuas entre ellas. En un momento concreto "… dichas líneas se encuentran, por lo que el pensamiento 
se hace verbal, y el habla, racional" (Vigotsky, 1995: 97).
Desde una perspectiva filogénetica, su postura presentaba una gran similitud. Vigotsky, al igual que Wolfgang Köhler, defendió que 
otros animales podían tener inteligencia, como es el caso de los primates no humanos, y que dicha capacidad y el lenguaje estaban 
disociados. En palabras del autor “En los animales, el lenguaje y el pensamiento brotan de raíces diferentes y se desarrollan en 
diferentes líneas" (Vigotsky, 1995: 97). Refiriéndose a los monos y primates, aceptaba, por tanto, que los animales tuvieran un 
lenguaje, si bien bastante diferente al humano. Sin embargo, Vigotsky sostenía que esas estrechas correspondencias ya 
mencionadas entre pensamiento y lenguaje, propias del ser humano, no se daban en los antropoides. También en la filogenia 
defendía etapas pre-lingüísticas en el desarrollo del pensamiento y fases pre-intelectuales en el desarrollo del habla.
Pero Vigotsky no sólo se preocupó por las correspondencias entre las dos facultades sino que también abordó temáticas que son 
campos de investigación de plena actualidad en la Psicolingüística, llegando a conclusiones confirmadas empíricamente hoy en día 
por decenas de experimentos. Uno de esos temas es el aprendizaje de una segunda lengua y el bilingüismo. Vigotsky pensaba que 
el proceso de aprendizaje de la lengua materna y el de una segunda obedecía básicamente a los mismos principios. Sin embargo,
para el psicólogo ruso, el conocimiento y procesos adquiridos en la lengua nativa se aplicaban al aprendizaje de la segunda lengua, 
de tal forma que el grado de desarrollo y conocimientos de la lengua nativa influía de forma decisiva en el aprendizaje de la lengua 
extranjera. Esta idea es central a multitud de trabajos experimentales que demuestran dicha influencia desde el punto de vista 
semántico, fonológico u ortográfico. Pero Vigotsky fue aún más lejos, realizando una afirmación mucho más innovadora y original: 
que el aprendizaje de la segunda lengua podía influir en el dominio de la lengua materna, defendiendo una bidireccionalidad en la 
influencia de los procesos psicológicos de ambas. Resultados de la Psicolingüística reciente que demuestran, por ejemplo, que el 
conocimiento de la lengua no dominante de una persona bilingüe se encuentra activo e influye en los tiempos de decisión en tareas 
de lectura de palabras (vg. Grainger y Dijkstra, 1992) son un apoyo innegable a las tesis de Vigotsky y una muestra de la vigencia de 
sus teorías.

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